viernes, 14 de noviembre de 2008

y a tu madre... ¿le gusta lo que haces?

Homenajeando a mi amigo Rafael Chorro, yo también voy a utilizar la segunda persona del singular para dirigirme a ti, querido lector y preguntarte, abiertamente, qué crees que opina tú madre sobre tú profesión.

Hace años (no muchos), cuando yo empezaba a leer revistas del sector, leí al gran Toni Segarra (Garra, garra, ...) escribir que cuando empezó en la profesión ganaba tanto dinero que su madre pensaba que era ilegal: Anuncios mamá, voy a hacer anuncios le contestó él.

Ay, cuanto han cambiado las cosas amigo Toni, los que ahora empezamos en esto somos Neo-Jasp, o como bien definió una amiga, la Promoción Crísis. Una promoción enamorada de esto, y a la que sus padres, a mí en concreto mi madre, ya les ha tirado algún envite para que se plantee una profesión con menos altibajos, o con un sueldo más estándar desde el principio.

Querido lecto, yo no sé si tú te lo has planteado, pero si no lo has hecho, esta noche, o mañana o cuando la veas, acercate despacito mírala de frente y dile: madre ¿qué opinas de mi profesión?

PD. Si la respuesta no es muy dura, puedes ponerla en los comentarios.

12 comentarios:

Dani Gordo dijo...

Yo, aunque aún no trabajo, estoy estudiando diseño gráfico, no sé muy bien lo que piensa mi madre de mis estudios, de hecho, ella siempre dice "Tú haz lo que más te guste", pero nunca he profundizado en una conversación del tema.

Eso, en cuanto a mi madre, porque mi padre, creo que ni si quiera sabe lo que estoy estudiando, de hecho, creo que ninguno de los dos entiende muy bien lo que es el diseño gráfico.

La verdad, creo que antes de acabar los estudios, debería sentarme con ellos y explicarles que el diseño no consiste en coger el photoshop y poner tres letras como a uno le parezca. Y después de esto, que me digan si lo ven una buena forma de ganarse la vida o no.

Anónimo dijo...

En 20 años las madres siguen diciendo lo mismo, al menos la mía: ¿pero eso que te pagan a ti es legal?,
¿por qué no haces otra carrera que paguen el salario mínimo en el primer año?

Pedro Muñoz Valencia dijo...

Gracias a los dos por comentar,

Una aclaración para hacer un poco de sangre, supongo que se entiende bien en el comentario, pero la madre de segarra, se refería a qué cobraba mucho dinero.

Supongo que casi tanto como nosotros.

Rafa dijo...

Muchas gracias por tu homenaje, Rober.

La verdad es que nunca le he preguntado directamente a mis padres si les gusta lo que he estudiado. Yo deduzco que no les entusiasma precisamente, pero creo que me apoyan, porque saben que es lo que me gusta. Y si no es así...pues oye, no haberme dicho que estudiara lo que de verdad me gustase. De hecho me faltó un pelo para estudiar económicas (porque veía y sigo viendo en ella un futuro más práctico y prometedor) pero mi padre me dijo que si no me metía en algo que en serio me gustara me iba a arrepentir...El tiempo dirá, de momento no le doy ni le quito la razón.

Saludos

Ana R. dijo...

Yo que conozco a Rafa sé que las económicas no le habrían gustado :) Creo que lo tuyo es escribir series de artículos exitosas, muy exitosas :)

nus dijo...

Me temo que parte de culpa en que las cosas estén como están la tiene gente como el amigo Segarra (garra, garra...), pero no entraré en ese juego ahora. Es cierto que la cosa está francamente mal y casi todos nos hemos planteado dejarlo en uno u otro momento. Pero esta es una profesión altamente vocacional, así que al que le gusta aguantará lo que pueda.

Yo por suerte tengo unos padres comprensivos y moderno, que contra la profesión en sí misma no tienen nada (de hecho mi madre le enseña a todo el mundo lo que hago, más orgullosa ella...). Otra cosa es lo que piensan de los que nos pagan el "sueldo". Sin embargo, otros miembros de la familia sí que me han preguntado alguna vez cosas como: ¿Por qué no has estudiado arquitectura, derecho o alguna otra carrera de verdad?

Pedro Muñoz Valencia dijo...

Poco a poco van apareciendo los comentarios, aunque las visitas no suben mucho.

Gracias a todos por comentar, Ana R.. bienvenida

José Luis García dijo...

érase una vez un periodista que decidió montar una pequeña agencia. Aquél tipo tenía talento, ideas claras y conocía a la gente, así que no muchos años después, aquella pequeña agencia se convirtió en el Grupo Havas, del que actualmente es vicepresidente, entre otros cargos. Aquel tipo es uno de los abanderados de la creatividad Europea, se llama Jaques Seguela, y entre sus libros destacó uno llamado "No le digas a mi madre que soy publicitario, ella cree que soy pianista en un burdel". Esta frase se ha convertido en una de las citas clásicas del mundillo, y la escribió alguien a quien le fue muy bien. Era otra época (70,s y 80,s) donde los creativos eran intocables, los clientes estaban a merced de las agencias, los presupuestos más flexibles... la publicidad era una fiesta constante (una actividad dura, casi como ahora, pero más agradecida y más abierta, a pesar del sotacaballorey de los medios). Si en aquellos tiempos de bonanza, un tipo al que le fue especialmente bien le puso aquel nombre a su libro, ¿cómo lo titularía ahora? ¿"...ella cree que soy mafioso"? Mi madre sabe lo que soy pero no a lo que me dedico, y espero que así siga, aunque llegue a cobrar como cobraba el gran Toni (que cómo no, empezó a destacar en los 80 de Delvico).
Lo dicho, esta profesión te tiene que gustar mucho, si no, es un puto infierno.

Pedro Muñoz Valencia dijo...

Chapeau al comentario de José Luis. Parece que le hemos tocado alguna fibra.

Gracias por comentar.

Anónimo dijo...

Mi madre me dice: "hija, siempre estás con el tikitiki".
El "tikitiki" es la onomatopeya de las teclas del ordenador. Realmente, en esta carrera el ordenador es crucial, pero ella se piensa que esto es un juego y que si no me ve delante de un libro... eso no es estudiar.
En fin, falta de comunicación. Luego ve que me estoy sacando la carrera como una campeona y ya la tengo contenta xD.
A mi madre creo que le da vergüenza decir que estudio publicidad, porque los hijos de sus amigos estudian medicina, ingenierías... y yo era la más lista de todos ellos! vaya! si dice que yo estudio publicidad y hago anuncios no queda bonito. Parece que le da cosica...
Aprenderse el nombre de la carrera también le costó un poco.
Pero yo ahora, tanto a mi padre como a mi madre, les doy lecciones de lo que son las RRPP, para qué sirven, el "futuro" que tienen... y así ellos se quedan más contentos y no piensan en arrepentirse el día que me dijeron: estudia lo que más te guste.

Saludos a todos! Y sobre todo al creador de este blog, que me borregó y me hizo comer manzanas con los ojos vendados y otras muchas cosas más xD

Marta.

Pedro Muñoz Valencia dijo...

Bienvenida Marta, y gracias por comentar. Gracias también por guardar un buen recuerdo de la gente que te borregó, aunque te hicieramos comer ... manzanas (no muchas más cosas que manzanas).

En próximos comentarios y ame irás contando que tal la carrera, e irás animando a tus amigos a que se pasen por aquí y comenten, a ver si conseguimos hacer un gran foro de debate.

Anónimo dijo...

Hola, soy el anónimo del comentario de que las madres siguen preguntando si eso que ganas es legal. Era ironía, evidentemente.
En mi opinión, todavía se vive de los fantasmas de los 80 y del glamour de la profesión en otras épocas. Pero hoy es más duro. En la primera promoción de la Complutense de Publicidad, hace muchos años, uno ya entraba en prácticas cobrando una barbaridad (más que la media que cualquier carrera por aquellos entonces) y hoy por hoy, entras en condiciones muy precarias, por debajo del salario mínimo, a través de convenios con universidades(y si ya tienes la carrera, a apuntarte a cursos para que te cojan con convenio.
Y esto no pasa en ninguna otra profesión.A lo que me refiero, es hoy te tiene que gustar MUCHO esto, porque se sigue trabajando a un ritmo frenético, se sigue renunciando a tu vida personal, se sigue sufriendo de estrés y tienes que poder permitirte estar dos años sin cobrar o cobrando lo mínimo para sobrevivir, pero que no se note. En definitiva, si no hay vocación, no sobrevives.