
A partir de mañana El muro infernal (la nueva apuesta de La Sexta) pasará de emitirse los fines de semana a emitirse a diario, pero si se quiere hacer un favor, no lo vea.
Sé que normalmente no soy tan duro con lo programas y no intento adoctrinar sobre los mismos, pero en este caso creo que estoy haciendo una labor social y librando a muchos incautos de un tostón infumable que no hay por donde coger.
El programa consiste en atravesar un muro de poliexpan (corcho blanco, para los de la ESO) que tiene una silueta determinada, y en caso de no conseguir atravesarlo, el muro, que es quien se mueve hacia tí, te arrastra hasta una piscina situada a tu espalda. Y YA ESTÁ.
Te puede hacer gracia (confieso que con alguno me reí), pero claro, ves uno y ves todos. Es un programa sin rítmo, sin dinamismo y sobre todo repetitivo. Es como si a la parte más aburrida del Grand Prix (una parte cualquiera vamos) le quitaran todo lo que no es aburrido y lo dejaran descafeinado, alargándolo además durante media hora.
Hubiera preferido entrar en estado comatoso durante esa media hora, o bien que hubieran programado para ese rato la carta de ajueste, a veces mucho más divertida.
PD. No es que no me gustase a mí sólo, la audiencia tampoco dio su apoyo al estreno, y obtuvo un triste 4,1 % de share (a pesar de la poca oferta que había a esa hora)


